sábado, 18 de junio de 2011
PRIMAVERA
Flores, peces, aves
despertad…, ya estoy aquí.
Ya se cumplió el tiempo
de mi ensoñación
y a las nubes grises
con mano extendida
les digo mi adiós.
Las flores que visten
los campos, me llaman.
Los peces se asoman
al verme llegar.
Las aves que pueblan Cielos
me acompañan
y cantan sus trinos
pues conmigo están.
Cuando yo aquí llego
todo se ilumina...,
pues sonríe el alba
y el atardecer.
Maduran trigales
nacen los jilgueros
y todo aparece
con dorada tez.
Me dio la belleza
la naturaleza.
El Sol resplandece
si conmigo va.
La hermana Alegría
siempre me acompaña
y con ella marcho
en mi angosto andar.
Torrevieja 1972
Mª Jesús Ortega Torres
sábado, 11 de junio de 2011
MIS AMIGOS LOS PÁJAROS
MIS AMIGOS LOS PÁJAROS me están acompañando.
Vuelan, pían, retozan…, en un cielo cercano.
Les veo y los miro en mi pisado asfalto.
Sus alas me están siempre animando
a llegar lejos. A andar los mil caminos
que me están esperando.
A mis amigos los pájaros, los veo, les miro.
Su piar me acompaña por mi sendero largo.
Su libertad quisiera. Su paz, en mi alma aguardo.
Alicante 2/04/011
Mª Jesús Ortega Torres
¡¡OH EL AMOR!!
¡¡OH EL AMOR!!
ese algo codicioso
es a veces generoso,
no cesa de suspirar.
¡¡OH EL AMOR!!
todo lo ve, bello, hermoso
y por siempre es prodigioso
si no tiene que esperar.
¡¡OH, OH EL AMOR!!
se siente cuando se tiene,
si no se encuentra, feneces,
en el río, en el mar
o en la tierra del lugar.
sábado, 4 de junio de 2011
ONDAS (RELATOS URBANOS)
A veces evocamos por olores, sonidos, gestos etc., situaciones o momentos vividos anteriormente por nosotros y que nos hacen volver al pasado, haciéndonos reflexionar sobre nosotros, nuestro entorno y los cambios que hemos experimentado, desde que se produjeron dichas situaciones.
De pequeña, me gustaba tirar piedrecillas al mar, recogidas de las rocas desde donde me bañaba. Las ondas que se producían, me fascinaban.
Cogía en mi mano diez o más pequeñas piedras y las iba tirando despacio, luego más deprisa y después un poco más tarde de manera rápida. Los círculos se producían unos detrás de otros y eran cada vez más rápidos, y yo, miraba entusiasmada, como con mi simple gesto, parecía transformar la naturaleza de las cosas: de un mar sereno, se pasaba a un mar que emitía ondas, con un simple gesto de mi mano.
Esta mañana, me he levantado temprano. El mar desde mi ventana, se veía tranquilo. No he visto ninguna gaviota recorriendo mi trocito de cielo visible, pero sí, cerca de la orilla, he visto unas ondas continuas que me han recordado, mis inocentes piedrecillas, pues esas ondas eran iguales a las que yo producía al tirarlas al mar.
Las ondas de esta mañana las ha producido, el volumen de una bañista solitaria, que ha elegido mi playa para refrescarse de esta calíma, que nos agobia las veinticuatro horas del Julio abrasador que nos ha tocado.
La “Ley de Arquímedes”, se da tanto con las piedrecillas, como con un peso pesado, que al parecer tiene la madrugadora bañista solitaria.
Me ha hecho pensar en la genialidad humana, nacida las más de las veces de su observación unida a la casualidad, como factores imprescindibles del progreso y superación de nuestra especie humana.
Me ha hecho pensar en Newton, que al ver caer una manzana, formuló su “Ley de la Gravedad”.
Me ha hecho pensar en Einstein, y en su “Teoría de la Relatividad”, al recordar, el ejemplo, de un tren parado y otro en marcha y la sensación que se vive en el parado que parece que también anda, aunque ¡claro! su desarrollo es bastante más complejo.
También he pensado en Torricelli, el físico italiano, que siendo discípulo de Galileo, amplió los estudios de éste sobre el movimiento parabólico de proyectiles, enunciando el famoso “Principio de Torricelli” sobre la efusión de líquidos, construyendo también, el primer barómetro.
En fin…, termino mis reflexiones. La culpable de las mismas no he sido yo.
La culpa la ha tenido la bañista, que ha producido esas “ondas”, con su pesado cuerpo.
Seguiremos observando, a ver si descubrimos petróleo.
M ª JESÚS ORTEGA TORRES
Torrevieja 19/7/09
sábado, 14 de mayo de 2011
LA ESTRELLA Y EL CABALLITO DE MAR
Se casaron una estrella y un caballito de mar.
Su morada era la misma y se amaban de verdad.
La estrellita, lo miraba cuando pasaba trotando
…, suspiraba y el caballito rondaba, día y noche, su poblado.
Se adornaba con corales y madreperlas del mar.
La estrella estaba muy guapa y el caballito soñaba,
con poderla conquistar.
En noches de Luna llena, iban juntos a la orilla,
y miraban hacia el cielo, los envolvía su luz.
Cuando la Luna se iba, ellos también se marchaban
y de vuelta conversaban de lo grande de su amor.
La estrella le daba un brazo, que el caballito besaba…
Ellos se enamoraban y felices se mostraban.
Un día se casaron y, todos lo celebraron
porque eran muy apreciados en el fondo de los mares,
y se unieron y se amaron por toda la eternidad.
La estrella y el caballito no habían soñado lograr
un cariño tan dispar…,¡ pero eso es el amor!:
asombro; beso; una flor, madreperlas y coral,
que el destino quiere dar, a quién ama de verdad.
Alicante 13/08/09
Mª Jesús Ortega Torres
lunes, 28 de marzo de 2011
"PRIMERA Y SEGUNDA PARTE"
“PRIMERA PARTE”
A veces la razón se pelea con el corazón, he ahí mi locura…
Sin saber porqué, hay momentos, en que te das cuenta porque te fijas más, en que el corazón no va a la par con la razón y te invade una terrible impotencia. Nos disgustamos y si seguimos, hasta podemos enloquecer.
¿Qué o qué cosas nos llevan a tales extremos?. Como somos todos los seres humanos distintos tenemos, también, desigual razón y sentimiento. Sentimiento y razón. Decimos, comparando, que el sentimiento es corazón y que la razón, habita en nuestros cerebros, pero sabemos el condicionamiento que tiene todo nuestro organismo entre si. Nuestros cinco sentidos nos avisan. Las neuronas hacen que nada sea íntimo en nuestro ser, ya que todo él se torna participativo, impregnando cada una de sus células de un saber o conocimiento, adquiridos por nuestros sentidos y administrados por las partes interesadas, pero con el salvoconducto o veto de todo lo demás.
Muchas veces, conocimientos y sentimientos sufren un cambio repentino como de norte a sur o de oeste a este…, han entrado en nuestro organismo conocimientos, sensaciones nuevas que nos marcan otro destino diametralmente opuesto a la orientación anterior.
Así somos: cambiantes como el tiempo en la primavera, que de frío pasa a sol intenso y viceversa, pareciéndonos un misterio, al igual que en nuestros sentimientos, nos parecen igualmente misteriosos el odio y el amor o, el amor—odio.Todo cambiante, todo diferente, todo natural…, para todo amar, para todo odiar,para términos medios.
Torrevieja 26/03/011
Mª Jesús Ortega Torres“SEGUNDA PARTE”
Me faltan solo cinco minutos, para estar guapa.
Un poquito de rimel…, el pintalabios, la sombra nacarada.
¡¡Ay!!, yo no sé que hacer para tapar tanto dolor, tanto “quejío”.
Iré a un bar…
--Una caña sin alcohol, por favor (así, enérgica).
El camarero me dirá: con alcohol, vale lo mismo.
Y yo le contestaré:
--Pero es que yo no tomo alcohol… (¿por qué se mete?).
Cuando la quiera con alcohol, ya se lo diré.
Después me iré a la estación. Me gusta ver llegar el tren de las cinco.
Me gusta ver llegar los trenes.
¿Penélope…? No.
Yo no espero a nadie. Tampoco sé si alguien me espera a mi. ( Creo que no es el caso).´
Mientras, tomo la caña. El camarero me mira…¿hizo efecto mi rimel?. Salgo. Camino despacio. Se va acercando la hora del té (at five o’clock tea), y yo, yo me he tomado mi caña sin alcohol, y al revés del mundo: ni caso… Sé que él no es para mi, y sé también por tanto, que yo no soy para él.
Voy a ver llegar el tren de las cinco. ¿El primero o el último?.
Torrevieja 25/03/011
Mª Jesús Ortega Torres
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