sábado, 26 de marzo de 2016

EVOCACIÓN (Futura)

EVOCACIÓN
(Futura)

Cuando yo sea tierra o la tierra sea yo,
cuando no pueda mirar el arco iris o una alborada.
Cuando mi corazón no pueda latir cuando te sienta…
¡Estaré muerta, estaré muerta!

No temblará la voz en mi garganta,
no lloraré de pena al despedirte, no miraré el cielo de tus ojos,
no escucharé tu dejo enamorado, tu risa cantarina…
 Tu beso y mi verso morirán.

Y… aunque seamos, yo y tú. Aunque seamos tú y yo
dos almas que se buscan y se quieran
con fulgor de fuego, con ilusión, esperanza, amor,
 con pasión de enamorados, con goce eterno y etéreo.

Y aunque tú y yo, seamos melodía y acordes en concierto,
que una mera mirada retransmite, de ti a mí, de mi a ti
…, se quedarán suspendidas nuestras almas.
Se quedarán congeladas en este mundo adverso,
en este: nuestro tiempo.

Cuando yo sea tierra o la tierra sea yo,
y no puedas acariciarme, ni a ti pueda yo acariciar
ni en sueños…,
los arroyos seguirán cantando y nuestra canción,
en el aire, la transportarán los vientos.

Alicante 20/06/1992-----15/03/2016
        Mª Jesús Ortega Torres





jueves, 3 de marzo de 2016

"CANTARES"



CANTARES

ME OLVIDO DEL MAL Y PIENSO  EN EL BIEN.
PENSAR EN EL MAL, ES VIVIR  EN ÉL.
A  LAS NUEVAS PENAS ABRO UN AGUJERO…
LAS METO MUY DENTRO. TAPO CON CEMENTO,
PARA QUE NO ESCAPEN, NO LAS ALIMENTO.
ME OLVIDO DEL MAL Y PIENSO EN EL BIEN.
CON EL BIEN PENSAR UNA PAZ SE ALCANZA
SE QUEDARÁ EN TI DENTRO DE TU ALMA
ANDARÁ CONTIGO, DE DÍA CON LUZ,
ANDARÁ CONTIGO EN NOCHE CERRADA,
ANDARÁ CONTIGO Y CON LA ESPERANZA,
Y LAS ALEGRÍAS QUE INUNDAN LAS ALMAS
DORMIRÁN EN LECHOS DE PLUMAS MUY BLANCAS,
QUE CISNES DEJARON, EN UNA ALBORADA.

ALICANTE 8/01/2016

Mª JESÚS ORTEGA TORRES

miércoles, 3 de febrero de 2016

A CARMEN NIEVA "IN MEMORIAM"


A CARMEN NIEVA IN MEMORIAM
(El recuerdo de su día más feliz, rememorando cuando conoció a su esposo el poeta José Antonio Suárez)

Era un claro día de primavera
cuando aquella puerta traspasó
y mi corazón latió, latió,
como  latía, también, la primavera.

Le miré y mi pensamiento, desde ese instante,
fue cómo acercarme. ¡Era un amor!
Alto, joven, transparente,
con igual luz que el mismo Sol.
Mi café reposado en  la tibia taza,
contemplaba, estático, mi duelo.
Yo pensaba: ¡No se puede marchar…!
¡Este no se me escapa! Está en él mi vida,
también está en él, mi denuedo…!

Es el hombre al que yo quisiera amar,
y con un grito sordo en mi alma herida,
me acerqué a él. Le dije: ¡Hola...!
Me miró y sonrió, en un momento
en que para él y para mí, empezó el idilio,
que cuando lo vi entrar, había augurado.
Duradero, eterno, desde ese instante
fue mi alma gemela, mi compañero.

Perpetuos amantes que el amor unió
y que ni la muerte pudo separar.
Un milagro fue su primer beso
milagro también, después, el final.
TORREVIEJA 31/01/2016
Mª Jesús Ortega Torres







domingo, 17 de enero de 2016

GUERRAS


“GUERRAS”

Hojas de ensayo

“Dos no se pelean si
  uno no  quiere”
DEL REFRANERO POPULAR ESPAÑOL

        En toda lucha por algo, se dan dos o más contendientes. Si son dos, ambos alegan  sus razones, que pueden o no, ser verificadas, y en el primer caso se podrá discernir quién miente y usurpa la razón al otro y quedará así al descubierto, aunque esto no es tan sencillo porque hay cosas que no se ven, no se cuentan, se han olvidado o se han trasformado, según el tiempo que haya mediado. Los condicionantes son muy importantes y además variables y en una lucha entre dos o más personas, también las circunstancias de cada cual,  pueden determinar el modo de enfocar las cuestiones o problemas que acabarán con una resolución a veces justa, y, otras veces no tanto.
        Cuando se nos pregunta  que cómo nos va, a menudo contestamos, que estamos sobreviviendo, ya que nuestra lucha por seguir en el trabajo, soportar a superiores, iguales  y  otros estamentos, a veces cansa, del mismo modo que nosotros cansamos, o podemos cansar,  a nuestros compañeros ya sean adversarios oponentes, o no. A este esfuerzo  diario, que a veces nos cuesta la salud o al menos la deteriora, lo llamamos luchar o sobrevivir, y lo hacemos día  a día, con la esperanza de que sea pronto  un placer y sin la necesidad de esa lucha, acaben nuestros problemas; si asumimos que ha de ser así, nos resignamos, porque todo lo  que vale, cuesta un alto precio que se tiene que pagar. Es nuestra guerra, que dependiendo de nuestro “pasar o no pasar del hecho en sí”, o lo que es lo mismo, dependiendo de cómo enfocar y asimilar las críticas que tan solo representan una dependencia de los otros, muy incapacitante por cierto, nos va a llevar a una más o menos feliz vida, ya sea familiar, laboral,  o social en general. Es una guerra la guerra de cada cuál, que debemos librar cada día, en escenarios  distintos y con diferentes personas…, “no somos monedas de oro, para caer bien a todos”, pero tenemos que desarrollar  la capacidad de no oír lo que no queramos oír o no ver lo que no queramos ver. Hemos de ir a lo nuestro y, aunque conscientes de que la especie humana, somos de las que más depredan a sus congéneres, debemos lograr que nos pasen de largo ciertas valoraciones inoportunas que pudieran tener los demás, sobre nosotros, o de alguien querido o amigo. No es fácil, pero hay al menos, que intentarlo, porque cristalizar en las opiniones ajenas y la mayoría de las veces sin fundamento, no es bueno para nuestra salud mental ni física, ya que todo se somatiza.
        En casi  todas las sobremesas familiares, reuniones de amigos —llámense tertulias—, o incluso en las consultas de médicos o psicólogos, si les hablamos sobre verdades cotidianas como el despego o malos “royos” hacia nosotros, de personas a las que de algún modo hemos favorecido, o al menos no creemos haber hecho nunca daño, sus criterios y últimas conclusiones —para nuestra conformidad—, suelen ser  siempre, más o menos: “no esperes nunca nada de nadie. Si lo haces irás de sorpresa en sorpresa”. Sí, vamos y vamos todos, de sorpresa en sorpresa… A  veces quienes creíamos que eran nuestros amigos-as, no lo han sido nunca: ¡nos han engañado! y, por seguir su instinto no demasiado solidario, tampoco sincero, hemos descubierto que nunca nos quisieron. Descubrimos por detalles que nos vienen a la memoria y que vamos pasando y asegurando, como las cuentas de un collar— para que no escape ninguna—, todo lo acaecido durante la amistad de quien o quienes han traicionado nuestra confianza, o han usado como arma letal, ese órgano móvil que tenemos todos en el interior de nuestras bocas, para cumplir una de sus muchas funciones, la de ayudar a expresarnos, ayudarnos a hablar, como órgano de la fonación que es.
        Al engarzar todas las cuentas del collar de nuestra experiencia con esa o esas personas, hay en  la mayoría de los casos, algo muy común en todos: Sintieron  envidia por algo nuestro, quizá lo más nimio y que como, “algo nuestro”, era innato y nunca le dimos nosotros la más mínima importancia.
         Nos hemos percatado, de que sería muy valioso, cambiar envidia por admiración, y así nos lo hacen meditar en su ensayo “La conquista de la felicidad”, unas páginas que dedica su autor, Bertrand Russell (1872-1970) a la envidia y que no tienen desperdicio… Después de definirla como “una de las pasiones humanas más universales y profundas” y advertirnos que es la segunda causa de desgracia en el mundo —la primera son las preocupaciones—, la envidia nos hace desgraciados añorando lo que no tenemos y en vez de recrearnos y gozar con lo nuestro, el deseo de posesión de lo ajeno, nos  lleva a sentimientos malévolos, que no se pueden decir en alta voz, ya que asombrarían a cualquier persona de modo muy negativo, con respecto a quien los emitiera.
        Un buen ejercicio, sería el trueque de envidia por admiración, ya que este “deporte nacional” de la envidia, lleva a quien lo posee a difamar al envidiado, a no valorarle, y sentirse muy mal ante los éxitos de quien, por sus cualidades y esfuerzo, ha logrado lo que él aún no pudo  lograr, de lo que nadie tiene la culpa, solo él, y no la  persona que se supera día a día, no para recibir “pompas”, que alguien dijo: “suelen ser fúnebres, la mayoría, casi siempre”, sino, para su propio crecimiento, resolución de ocios y soledades, y auto-aprendizaje, que es a lo que lleva una realización y superación continuada y muy adecuada para cada uno de nosotros.
        Creo que el factor educación es muy importante en esta guerra personal, que todos debemos superar, y educar, es ayudar a crecer. Es un riego adecuado, desde  la infancia, para no ahogar ni secar. Para que no se tuerza nuestro tallo, y lo haga derecho a pesar de vientos y tormentas. Ideas firmes, que serán poderosas en nuestra personalidad, para poder caminar con unos valores, que nos hagan crecer y ser mejores personas, pensando en lo realmente favorable para nosotros y también para los demás. Es bueno copiar del otro sus mejores cualidades si vemos que podemos ser iguales que el otro en lo que le admiramos. No es bueno odiarle porque él  las tenga y nosotros no lo hayamos ni siquiera intentado.
        Hay un refrán que dice: “al clavo que sobresale martillazo”, pero es fácilmente refutable porque  las personas no somos clavos, y  la verdad es que para fijar un tablón, no hay más remedio que ajustar y clavarlos todos o nos caería encima si no están todos bien clavados, pero que alguien quiera algo  que  posee otro, no debe de obligar a nadie a envidiarle, sino a conseguirlo por propios medios y admirar que el otro, quizás más precoz o más trabajador, lo consiguió antes. Se puede abrir la boca por admiración, pero no para morder.
        Hay otra lucha importante, que debemos ganar y es hacer la guerra a la ignorancia. No hay nada que haga más daño que la ignorancia. El pensar con conocimiento de causa, en cualquier tema de actualidad, y poder expresar nuestras ideas coherentes, enriquece como interlocutores a los demás, siendo esto recíproco. Puede ser cualquier tema, igual uno de alimentación que de política, como de cine…, sobre cualquier tema sobre el que creamos estar capacitados para formar y emitir criterios, y sabemos que hay programas de T.V.E, Radio, libros, revistas y prensa que ayudan a formar y ampliar criterios sobre cualquier tema que hayamos elegido, y hay que huir, como si de un mal mayor se tratase, de programas y artículos folletinescos y “rosas” que son auténticos bodrios.
        Creo, además, que el conocimiento de nosotros mismos es muy importante y no  es difícil compararnos con otras  personas, cuando les oímos disertar sobre algo y tenemos iguales o distintas opiniones. Un motivo de felicidad o al menos de satisfacción, es  aceptar las ideas del otro, aunque no las compartamos, y ser conscientes de que la diversidad crea el mundo.
        Estar en guerra con nosotros mismos, es de alguna manera, sentirse vivos; es percibir que algo se mueve dentro de nosotros y poder soñar que somos, para nosotros mismos, los conductores de nuestra propia felicidad o al menos de nuestro bienestar, y considerar que no nos debemos cansar de seguir sintíendolo.

Bibliografía: Definición de envidia de Bertrand Russell ("La conquista de la felicidad)
Experiencias personales de vida: tertulias, familiares, laborales...

ALICANTE 17/01/16
Mª Jesús Ortega Torres





jueves, 31 de diciembre de 2015

FELIZ NOCHEVIEJA ---- FELIZ AÑO NUEVO




“SOY YO.ERES TÚ”


EN MI MAR HAY UNA BARCA
QUE PASEA SOLITARIA.
NO SE MUEVE…, PERO AVANZA.
ES LA BARCA DE MI MENTE.
ES LA BARCA DE MI ALMA

YO NO LA PUEDO MIRAR…
SOY YO. ERES TÚ ESA BARCA
QUE PASEA SOLITARIA SIN MOVERSE.

¡QUÉ MILAGRO!: NO SE MUEVE PERO AVANZA

PORQUE AVANZA,
 CADA DÍA ME SORPRENDE
CON ALGO NUEVO QUE TRAMA
¿QUÉ PENSARÁ PARA HOY?
¿UNA SORPRESA A LA CARTA?

EN MI MAR, HAY MUCHOS PECES
QUE ME DISTRAEN. ME HACEN BAJAR DE ESA  BARCA
TIENEN COLORES BONITOS…
Y SE ESCURREN EN  MIS AGUAS

SON SUEÑOS Y FANTASÍAS,
RESUCITAN MIS NOSTALGIAS,
ALIENTAN MIS ILUSIONES
HACEN FELIZ LAS MAÑANAS, TARDES, NOCHES…
HACEN MÁS FUERTES LAS ALMAS.

EN MI MAR HAY UNA BARCA, QUE, MECIDA POR  LAS OLAS,
NO SE MUEVE, PERO AVANZA.

Feliz noche vieja  -----   Feliz año nuevo
Mª JESÚS ORTEGA TORRES




lunes, 21 de diciembre de 2015

FELICES NAVIDADES




 FELICES NAVIDADES


…Y FELIZ 16
QUE TUS SUEÑOS SE CUMPLAN
SALUD Y AMOR TAMBIÉN

Y LOS MAGOS CARGADOS,
CON ESPERANZA Y PAZ
LA TRANSMITAN AL MUNDO,
Y EL MAL ACABARÁ.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

DEL AMOR Y DE LA POLÍTICA (Aproximación a un relato)





DEL AMOR Y DE LA POLÍTICA
(Aproximación a un relato)

(Hojas de ensayo)

        Leo, estás consternada hoy. ¿Qué te pasa…? ¿Te ha vuelto a ocurrir lo de siempre…?
        Sí, gritas para tus adentros (si es que para los adentros de una se puede gritar): “Se ha vuelto a enamorar de mí un imposible, uno de ‘derechas’, y yo soy de la  izquierda más radical...”    Otra vez vuelven a ti, los quebraderos de cabeza, los problemas de conciencia. A Ignacio se le ve tan vehemente, tan enamorado… El corte de pelo te favorece bastante y lo has flechado, es todo tuyo ¡A por él!
        Pero no, ahora, toda tú eres sinónima de la palabra “temor”, además en plural. “temores…”, y como siempre, te sientes inoculada por un veneno que no te permite dar un paso, te paraliza…, pero tu conciencia empieza a hacer historia y a considerar que por una cosa u otra, siempre te pasa lo mismo.
        En ti se da una parecida sensación, a la que te ocurrió cuando te enamoraste de Felipe. Él era de izquierdas como tú, pero su fama de don Juan, te echaba siempre para atrás. No era solo fama,  porque siempre que os veíais lo saludaba con efusión alguna chica distinta y tú, inconscientemente, sabías que te estaban inoculando algún narcótico venenoso, que despertaba tu conciencia de víctima e impedía tus movimientos para ir, libremente hacia él, y precisamente, por el efecto de ese narcótico, no sabías como tirar la piedra y dar la cara. El “quid” de la cuestión, no se podía resolver, porque él, Felipe, también parecía inoculado por  algún tipo de narcótico que le impedía lanzarse a ti. Tú percibías su especial interés en todo lo tuyo, habías notado alguna mirada extraviada y llena de: ¿deseo, ternura, admiración…? No te daba tiempo a definir esas miradas, eran rápidas y enseguida, él, con otra actitud, parecía borrarlas. Tú también borrabas las tuyas. Esto a ti te dejaba sumida en mil dudas. Mil quebrantos y, siempre, con la almohada mojada.
        Tenías poca experiencia, muchos complejos y traumas. Demasiadas depresiones, unas exógenas, otras endógenas y ellas te minaban el tiempo, tu vida, tus amistades, tus amores… De éstos últimos, ninguno llegó nunca a feliz término. No siempre había sido culpa tuya, aunque, en tu fuero interno, reconoces que ponías mucho de tu parte para que así fuese. Te gustaba demasiado estar sola, más que sola  libre, sin ataduras, sin nadie que te mandara. Ha habido y hay en ti tantos condicionantes…
       
Pensabas:
        “No sé lo que hubiera pasado, si mis padres hubiesen sido otros. No los que son, no los que han sido. Habría tenido otros genes, otra cara, otro cuerpo otra manera de pensar. Bueno, la verdad es que sería otra…, pero ahora ¡soy como soy! También además de ellos, entramos nosotros en la formación de nuestra escultura viviente, con un temperamento que tratamos, todos, de modelarnos aunque la influencia de nuestra familia y ámbito social, sea influyente e importante. Nos hacemos responsables de  lo que nos legaron, pero sobre todo de cómo lo hemos procesado y asumido…”
        Después de esta reflexión, que, ¡qué casualidad!, siempre te la haces ante algún problema, sigues pensando  que en tu educación, faltaron las “artes marciales de la conducta”. Sí, piensas que el ir sin rodeos, directa al grano del problema  o cuestión, sin inhibiciones, ni pegas, excusas y otras gaitas… entre las que se debían mencionar tus muchos miedos e inseguridades, sería la línea a seguir para que se acabaran tus cuitas y problemas.
        Ahora Ignacio viene pidiendo guerra. Le ves algo lanzado porque le has gustado y debe de estar algo cansado de estar solo; tanto tiempo separado, la vida en solitario de un hombre, no es igual a la de una mujer, se les llama, a casi todos “adanes” porque no saben hacer nada; bueno, eso, los de tu promoción, porque las mujeres de ahora se han espabilado y les  suelen poner, a sus hombres, el delantal con un besito cariñoso, y, vaya lo bien que les sienta…
        Pero volviendo a lo nuestro, ¡a ver Leonor!, ¿te vas a llevar a la cama a ese Ignacio o no? Me dices que tú tienes conciencia política… ¿Y qué?, ¿no le encontraste un aire a Felipe? ¿te gusta y no lo quieres reconocer? ¿no me vengas conque no te gustan los clones…?
        ¿Se parece demasiado a tu padre que también era de derechas?, pero tu padre, por desgracia, hace mucho tiempo que no está, ¿no te acuerdas de que tenía muchas cualidades y que solo te faltaba, a ti, algo de paciencia para comprender un poco sus “rarezas”? ¿Cómo, cómo? ¿…qué me dices?, ¿que sus cualidades eran incompatibles con las tuyas?, pero eso no puede ser, las cualidades siempre son compatibles. A no ser que pienses que las cualidades de los otros, nos pueden parecer, a muchos, defectos insalvables. Sí, sí, piensas que he adivinado tu sentir y que pasa igual que en política, que las proposiciones, a veces buenas, de unos, sientan mal a los otros. Pero…, ¿sabes por qué?, porque el que propone quita protagonismo al que hace el papel en ese momento de “escuchante”, de “educando” y de algún modo, éste, se siente herido en lo que el creé lo más sublime de su “ego”, su autoestima, pero que es su vanidad, no su autoestima. Ha pasado y pasa siempre en las células familiares, en los debates entre contrincantes televisivos, en el Congreso. También veo que en el  amor que empieza o puede empezar, se dan estas cosas, de no escuchar al otro, desprovistas de los ropajes que nos sobran y la vanidad, que es uno de ellos, mata amores… También el temor es el principio del fin.
        Venga Leo, ¿qué tienes que alegar…? Ahora me contestas que yo lo que quiero es que padezcas el “síndrome de Estocolmo”…, Pero si la cualidad del “otro yo”, libre, sin prejuicios, es ayudar, ¿por qué eres tan obstinada? No hagas como en las familias y el congreso…Escucha, escucha…, y actúa,  o, ¿es que quieres pasarte la vida viendo las películas repetidas de Paul Newman…?


Fotografía de Platón (Internet)

Alicante Noviembre de 2015
Mª Jesús Ortega Torres



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